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El proyecto comenzó con una revisión del catálogo existente de la marca: tazones de cerámica, velas de soja, textiles de lino y pequeños objetos decorativos. El problema no era la calidad del producto, sino la falta de coherencia visual entre las piezas publicadas en redes y las que aparecían en el catálogo impreso. Cada foto parecía tomada por una persona distinta, con fondos y temperaturas de color diferentes.
La dirección de arte se centró en unificar el lenguaje visual sin perder la calidez que la marca ya tenía. Se definió una paleta de tonos tierra —terracota, arena, crema— con un único acento en coral para los elementos que debían destacar. El moodboard incluyó referencias de interiores nórdicos y bodegones clásicos, pero se ajustó a un registro más cercano al hogar real, no a la revista aspiracional.
Para la sesión se montó un set con iluminación mixta: una ventana simulada a la izquierda y un reflector suave a la derecha para controlar las sombras. Se trabajó con tres composiciones base —producto solo, producto en contexto, y detalle de textura— que luego se repitieron para cada artículo. Esto permitió que el catálogo se leyera como una serie, no como una colección de fotos sueltas.
La parte más delicada fue el retoque. Se evitó el recorte excesivo de los objetos y se mantuvo la textura natural de la cerámica y el lino. El balance de blancos se ajustó por lotes para que todas las imágenes compartieran la misma temperatura, y el color coral se calibró para que funcionara tanto en pantalla como en impresión.
Las piezas finales se distribuyeron en dos formatos: cuadradas para Instagram y verticales para el catálogo digital. También se generaron versiones con espacio negativo para incluir tipografía sin competir con la fotografía. La campaña se publicó durante seis semanas y la marca reportó un aumento en el reconocimiento de sus productos en las búsquedas de redes sociales.
- Definición de paleta cromática y moodboard con referencias de interiores y bodegones.
- Montaje de set con iluminación mixta y tres composiciones base repetibles.
- Calibración de color por lotes para mantener coherencia entre fotos.
- Producción de piezas cuadradas y verticales para redes y catálogo digital.
- Versiones con espacio negativo para integrar tipografía limpia.
La lección principal fue que la coherencia no depende de una sola foto perfecta, sino de un sistema de composición y color que se repite con disciplina en cada pieza. Eso es lo que hace que una campaña se sienta como una campaña y no como una suma de imágenes.